Recursos naturales
En Japón hay pocos recursos minerales, así como de energía lo que ha influido en el desarrollo industrial del país. Aunque se suele considerar que Japón no tiene recursos naturales propios, lo cierto es que aunque escasos tiene varios sectores. Se puede destacar el cobre,el azufre,el manganeso,el plomo y el zinc. El carbón se encuentra localizado en yacimientos como los de Kyushu, Hokkaido y Honshu. En la zona noroccidental de Hosso hay pozos petrolíferos. En la región de Matsizano, hierro en Kamaysho, Gumma y Beshi. Mientras se encuentra oro, estaño, uranio y wolframio que se localizan en la región de Itomka. A pesar de ello los niveles de importación de las materias primas dejan en evidencia que la producción interna es prácticamente testimonial dado que el país Japón importa el 99% del petróleo, 74% de gas, 98% de hierro, el 100% de bauxita y el 75% de carbónAgricultura, ganadería, silvicultura y pesca
A pesar de poseer poca superficie dedicada a la agricultura, este país tiene una de las mayores producciones mundiales por área sembrada. Esto se debe a la aplicación de avanzada tecnología agrícola. El cultivo principal es el arroz, siendo éste quien ocupa más de la mitad de la superficie cultivada. El trigo, la patata y la batata son importantes para la satisfacción de las necesidades alimentarias locales. Un producto de mucho valor es el té, con producción sobre las laderas meridionales del país. Los cítricos son los frutos más cultivados.La ganadería no es un sector de mayor importancia en la economía del país; apenas dispone del 1.5% de la superficie del mismo como pastos naturales (567.000 ha). La carne se ha consumido en cantidades relativamente importantes en Japón sólo a partir de mediados del siglo XIX. Sin embargo, la acrecida prosperidad y mejora del nivel de vida en los años 60 y 70 generó un fuerte aumento de la demanda de carne, huevos y productos lácteos, lo que se ha traducido en un rápido crecimiento en los efectivos de las especies más rentables. Éste es el mayor componente del grueso de las importaciones agrícolas de Japón (casi un 25%) en los últimos años. Los productos de mayor consumo son el cerdo, la carne vacuna y las carnes blancas. Basado en el valor de las importaciones, Japón es el receptor de carne más grande del mundo,ya que para este tipo de producto, en general son necesarias las fuertes importaciones. Caballos y cabras, por su parte, se hallan en acelerada disminución y el número de ovejas es muy reducido.
Casi el 67% del área de Japón está cubierta de bosques, lo que supone 25.198.000 ha. Se trata obviamente de una porción muy elevada, lo que significa un consumo de madera enorme. La mayor parte de la producción propia corresponde a coníferas, especie que ocupa el 98% de la superficie de repoblación; en cambio, en los bosques naturales las frondosas representan el 82% del área de los mismos. De los árboles autóctonos es de destacar el cedro, ciprés y roble japoneses, pinos rojos y negro, haya y abetos rojo y blanco. Hokkaido y la mitad norte de Honshu son áreas forestales densas
Desde tiempos remotos, el japonés ha sido un pueblo ictiófago: su débil consumo histórico de proteínas de origen ganadero era compensado con un abundante consumo de pescado. Se encuentra en el primer puesto mundial por su producción pesquera, en especial de sardinas, caballas y salmones. Sobre la costa meridional de Shikoku y Kyushu, se desarrolla la cría de ostras perlíferas. El grueso del tonelaje procede de la pesca de altura, ya que la costera representa sólo un 18.3%. Sin embargo la pesca en alta mar encara desde los años 60 un problema de que casi todos los países con aguas de gran riqueza ictiológica han extendido su soberanía pesquera hasta un límite de 200 millas de sus costas. Por ello, Japón ha desarrollado una especialización en la pesca pelágica, realizada en alta mar por grandes barcos-factorías

Aunque nos gustaría que esa filosofía ecologista se extendiera también a la caza de ballenas, lo cierto es que debemos reconocer que Japón es el país menos contaminante del mundo debido a que las autoridades siguen muy de cerca los niveles de contaminación de las plantas industriales, algo que no sucede en la mayoría de países (ni siquiera en los del primer mundo).
Sin embargo, no siempre fue así. Hubo una época, desde el final de la Segunda Guerra Mundial y hasta los años 70, en que Japón experimentó un gran crecimiento a costa de la contaminación de sus costas y su medio ambiente, lo que significó la desaparación de especies y un gran incremento en enfermedades respiratorias y cáncer.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario